domingo, 14 de junio de 2009

"Los países pobres se quedarán sin vacunas del H1N1"

El especialista Javier Garau, en su casa de Sant Cugat del Vallès (Barcelona). - EDU BAYERDesde el pasado mes de mayo, Javier Garau (Palma de Mallorca, 1945) está al frente de más de 4.000 microbiólogos e infectólogos europeos. Sus dos años de mandato como presidente de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID) van a tener como referencia ineludible la gripe A H1N1, que según Garau tiene todos los componentes para convertirse en un verdadero problema de salud pública en el próximo otoño.

¿Han gestionado bien esta crisis la OMS y los gobiernos?

Yo creo que sí. Aunque hoy nadie sabe qué va a pasar, tenemos un conocimiento considerable de las últimas pandemias, lo que nos permite dibujar varios escenarios posibles. Seguro que lo que va a pasar encaja en uno de ellos, pero no sabemos en cuál. La OMS lo ha hecho bien, así como las autoridades sanitarias de la mayoría de países. En España, al principio lo organizaron muy bien.

¿Y después?

Luego el tema se ha politizado necesariamente. La ministra de Sanidad, e indirectamente la de Defensa, lo habrán hecho más o menos bien, esto es otro tema, pero la parte técnica ha funcionado muy bien.

Parece que la voz de los expertos se ha acallado y la gripe se ha reducido a un debate político entre Gobierno y oposición

Sí, exactamente, aunque no quiero entrar en eso porque me aburre. Lo que es evidente es que hay una cierta perplejidad entre los que estudiamos el tema, porque la situación es pandémica y, sin embargo, no se había elevado el nivel de alerta porque la epidemia era excepcionalmente benigna. Pero ahora se ha hecho, y hay que tener en cuenta que en la gran epidemia de 1918, que era de un virus H1N1, la primera oleada también fue muy benigna. En España hasta hubo una zarzuela que glosaba su benignidad, y la gente se lo tomaba un poco a broma. Pero, cuando llegó octubre, la segunda oleada fue altamente letal.

¿Podrá ocurrir lo mismo esta vez?

Antes hay que estudiar la tasa de reproducción de la enfermedad [cuántas personas se infectan a partir de un caso índice]. En la gripe estacional oscila de 1,2 a 1,5, mientras que, en la epidemia actual, dependiendo de dónde se estudie, es de 0,8 o un poco más. Pero es muy difícil manejar estos números con soltura porque no son reales; la gente se ha cansado y el número de pacientes testados ha bajado considerablemente. Conocer la tasa de reproducción es crítico para decidir lo que hay que hacer, pero los datos no son buenos.

¿No se está exagerando con esta gripe, cuando la estacional mata a 500.000 personas al año y se actúa como si no pasara nada?

Sí que pasa, y mucho. Me parece bien que se ponga en perspectiva este asunto, pero España es uno de los países de la UE con mayor índice de vacunación antigripal cada año, lo que es muy importante, y aún así la cifra de fallecimientos no es para nada despreciable. Todos los años la mortalidad aumenta de finales de diciembre hasta mediados de febrero, y se contabilizan en todo el mundo miles de muertos, incluso en países con alto índice de vacunación. Por otro lado, los límites entre la exageración y no darle la importancia que se merece son muy estrechos.

Sin embargo, apenas ha habido un centenar de muertos...

Pero lo que ha ocurrido antes puede volver a pasar. Si contemplamos el peor escenario, obviamente, esto no es nada. El problema es si la gripe vuelve en octubre y mata a millones de personas. Entonces lamentaríamos habernos tomado este asunto a broma. Ahí está el problema. La población tiene que entender que hay un peligro potencial enorme. Olvidar ese posible riesgo sería una irresponsabilidad gravísima.

¿Hasta qué punto cree que es elevado el riesgo?

Ahora, sin lugar a dudas, el virus va a viajar al hemisferio sur, como cada año. La posibilidad de que haya intercambio genético con otros subtipos porcinos o aviares es una realidad, y qué duda cabe de que es posible que tengamos una oleada epidémica grave. Mientras tanto, a la OMS le queda poco tiempo para decidir si dedica dinero extraordinario a esta vacuna o si va a conformarse con la estacional.

¿Se puede incluir esta cepa en la vacuna estacional, o tienen que ser vacunas distintas?

Las dos cosas son posibles, pero todo eso hay que decidirlo ahora. Si se incluye en la estacional y luego este asunto acaba en nada, no tienen por qué darse dos vacunas en una que luego puedan generar más efectos adversos, además de tener un mayor precio. El asunto no es fácil, de aquí a un mes tendremos que decidir si se dedica dinero a la fabricación masiva de vacunas. Pero no se podrán fabricar más de 2.000 millones de ellas para 6.000 millones de personas y, como siempre, los que más la necesitan, los países en vías de desarrollo, se quedarían sin ellas.

Si esta gripe sólo afectara a los países pobres, ¿hablaríamos en otros términos del H1N1?

Absolutamente, porque por desgracia los países ricos son los que pintan en el mundo, los demás cuentan poco.

¿No estamos olvidando la amenaza de la gripe aviar?

El H5N1 sigue ahí, y el H1N1 no nos ha hecho olvidarlo. Precisamente un peligro potencial es que se combinen ambos. Es una posibilidad clara, y el problema es averiguar qué probabilidades existen para que se produzca una cepa mutante con toda la patogenicidad del virus aviar. No lo sabe nadie.

¿No mejora el escenario el hecho de contar con nuevos fármacos, como los antivirales?

En las pandemias de 1918, 1956 y 1968 la gente se moría de neumonía bacteriana secundaria, como ocurre con la gripe estacional. Por ello, aunque la acumulación de vacuna y antivirales está muy bien, creo que es igualmente importante prestar atención a cuáles son las bacterias que van a producir neumonía, porque eso es lo que mata. No se discute de esto, y es importantísimo. Estoy hablando de los antibióticos que necesitamos para tratar la infección respiratoria bacteriana secundaria a la agresión viral. Si tuviéramos la terrible mala suerte de que viniera una oleada pandémica grave, esto sería una consideración inmediata, máxime cuando los antivirales tienen limitaciones importantes, como la resistencia.

Otro de los temas que abordará en estos dos años será el avance del VIH en Europa...

Lo que ocurre con el VIH es una vergüenza; llevamos casi 30 años de experiencia, millones de campañas de prevención y cada día hay más y más infectados. Esta es la cruda realidad. Es trágico porque es un problema de educación y de intención, ya que las medidas de prevención no son caras. La educación no se acaba nunca, debe ser constante.

ANTONIO GONZÁLEZ. Publico.es

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