sábado, 29 de agosto de 2009

La gripe A marca distancias

La gripe A marca distancias. EFENo besar, no tocar, mantenerse a un metro en el contacto con el enfermo, evitar lugares concurridos, trabajar desde casa, consultar al médico por teléfono, extremar la higiene, no compartir cubiertos o bebidas, y tampoco el agua bendita. Frenar la expansión de la gripe A exige distancias.

Actualmente no hay motivos para alterar la vida cotidiana, pero "es posible que determinadas medidas deban implementarse pronto, cuando tengamos la ola epidémica del virus. Uno de cada tres españoles enfermará", declara a Efe Raúl Ortiz de Lejarazu, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, centro de referencia junto con los de Majadahonda (Madrid) y Barcelona.

Las recomendaciones -principalmente lavarse las manos con frecuencia, taparse al estornudar o toser, usar los servicios médicos con prudencia y evitar el contacto físico- se cuelan desde los medios de comunicación, mobiliario urbano y centros de trabajo.

En cuestiones de saludo, los europeos, y en particular los mediterráneos, somos más afectuosos, nos tocamos más, las distancias son mas cortas,... "Eso es bueno", señala Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), pero en caso de una infección vírica, el temido H1N1, "es mejor no prodigarse en relaciones sociales".

MEJOR ARISCOS QUE BESUCONES

En esa idea abunda el mensaje que cuelga en la fachada del Colegio de Médicos de Madrid: "No beses, no des la mano, di hola". Una frase llamativa, "pero de sentido común", defiende el presidente de la OMC.

"Nadie quiere cambiar la forma de manifestar los afectos. Cuando hay una infección, no pasa nada por esperar una semanita para prodigarse en ellos", indica a Efe Rodríguez Sendín. Es una medida higiénica, igual que estornudar en un pañuelo, "o no escupir en el suelo".

Pero, ¿vamos a evitar costumbres tan arraigadas como dar dos besos en las mejillas o estrechar la mano a modo de saludo?

Una reciente encuesta de Yahoo, a la que respondieron más de diez mil internautas, concluía que un 64% de españoles no estaba dispuesto a dejar los besos de lado, mientras que un tercio renunciaría al estrecho contacto para evitar el contagio.

"Sería conveniente hacerlo. Limita la transmisión", afirma Raúl Ortiz de Lejarazu, desde hace años dedicado a la vigilancia de la Gripe. "Pero, personalmente -reconoce- no me veo haciendo un gesto con la barbilla en lugar del saludo habitual".

"Todas las gripes de todas las historias se han contagiado a través del contacto físico y no por eso hemos dejado de besarnos", opina Jesús de la Gándara, jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, sociólogo y "experto en besos", tema de su último libro.

Está demostrado que cuando la gente se saluda, se besa... comparte virus, bacterias, que contribuyen a la inmunización espontánea frente a las enfermedades, explica a Efe. "Los expertos dirán si puede aplicarse al caso del H1N1".

Va a ser difícil -apunta el autor de "El planeta de los besos"- que en una situación social de saludo la gente modifique un ritual. "Los comportamientos no cambian por decreto. Ya podemos prohibir, que el mundo se va a seguir besando, porque los labios de los amantes, de los padres y de los hijos, van al beso por tendencia natural".

UN CÓCTEL DE TRANSMISIÓN

Las manos, la boca, las gotitas de saliva en el aire, los pomos de las puertas... la gripe A tiene un alto poder de contagio. "Es imposible frenarlo", afirma Rodríguez Sendín. "La cuestión es evitar que los casos se concentren en un espacio de tiempo, un par de semanas, por razones asistenciales".

Casi todos, al estornudar, si no tenemos pañuelo nos llevamos la manos, que quedan contaminadas. Sería un error pensar que, al saludarse, el virus se transmite por la piel, explica Ortiz de Lejarazu. Hay multitud de gestos, "llevarse los dedos a los labios, tocarse los ojos o la nariz, que ponen los virus en su sitio".

Además, la climatología, la humedad, una menor radiación ultravioleta, el frío, que lleva a reunirse en lugares cerrados, constituyen un "cóctel" para la difusión del virus, fundamentalmente por vía aérea, indica este experto.

Son "factores de agregación", precisa. La eficacia de transmisión del virus, al toser, al estornudar o al hablar, alcanza importantes proporciones cuando hay una concentración de personas en poco espacio: cines, conciertos, el metro o el autobús, estadios de fútbol, discotecas, incluso el "botellón", cuando se comparten vasos o botellas, aunque sea en espacios abiertos.

"En el caso del virus H5N1 (Gripe Aviar) se recomendaba no estar a menos de un metro o metro y medio del enfermo para evitar contagios. Esa podría ser una distancia a tener en cuenta", apunta el director del Centro Nacional de Gripe.

Y no solo en las relaciones personales, los besos están muy presentes en las tradiciones religiosas.

Siguiendo las recomendaciones sanitarias, y como antes ha ocurrido en otros países, los cabildos de las catedrales de Toledo y Santiago de Compostela han aconsejado no besar las imágenes y reliquias y han retirado el agua bendita. También las cofradías religiosas de algunas provincias se plantean interrumpir los "besamanos".

Las autoridades sanitarias de la Comunidad Valenciana se reunirán la próxima semana con los obispos para aunar criterios. Es de esperar que la Conferencia Episcopal aborde estos asuntos y si proceden cambios en el saludo de la paz o la administración de la Comunión, en las reuniones del Comité Ejecutivo o la Comisión Permanente.

También las empresas deben adoptar pautas de higiene dirigidas a los trabajadores, y sobre el contacto cara a cara entre empleados y en las relaciones con clientes, así como valorar la posibilidad de trabajar desde casa o con horarios flexibles.

Un restaurante madrileño ha sido el primero en tomar precauciones: facilita la limpieza de las manos de los comensales con toallitas desinfectantes en las mesas y dispensadores en los aseos, vigila que sus camareros no tengan fiebre y que retiren los platos con servilletas desechables para no portar el virus.

PASAR LA GRIPE DE PIE

La nueva gripe pandémica había afectado a más de 15.000 personas en la tercera semana de agosto, una tasa de 41,17 casos por 100.000 habitantes, y causado más de veinte muertos en España. Los expertos insisten en que la tasa de mortalidad es mucho menor que en la gripe estacional.

Las previsiones apuntan a que entre un 20-40% de los españoles se contagiarán. "El 95% de los infectados sufrirá un proceso sin importancia. Muchos pasarán la gripe de pie, ni se enterarán", manifiesta Rodríguez Sendín.

"La población debe vivir esto con la tranquilidad que viven otros años la gripe estacional. Esta es más contagiosa, pero mucho más leve, menos agresiva, que la que estamos acostumbrados a tratar cada año", agrega.

La diferencia, a su juicio, es la atención informativa. "Entre las víctimas de accidentes de tráfico, cada fin de semana, hay también embarazadas y niños. Buena parte de ellas evitables y buena parte asociadas al consumo de alcohol. Si esas muertes se retransmitieran, una por una, y con pelos y señales, lo mismo se consiguen resultados", sugiere.

Ana Salamanca. EFE

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